sábado, agosto 13, 2005

5 ejercicios literarios

· UNICORNIO

La trágica procesión de parcas, predestinadas durante siglos, entrenadas sin saberlo, adoctrinadas en silencio, se enfrentaban por fin al que intuían como su destino.

Con su andar húmedo y patético _mezcla de hastío y agitación_ llenaban de horror, malos sueños y enfermedades infecciosas a todos los seres vivientes, del puerto.

Cuchicheaban agitadas entre ellas en su idioma de susurros, gritos ahogados y llantos contenidos. No se habían visto tantas juntas desde la vez del Unicornio.

Las parcas que no tenían memoria, solo instintos y recuerdos, evocaban el mayor pecado del universo, ese de matar al último de su especie. Recordaban el aroma argentino de su sangre plateada que antes de dejar de bullir hizo desaparecer a decenas de hermanas por el solo contacto con ellas.


El no tenía nombre porque lo había olvidado. Era una alucinación fantástica de sí mismo que en las calles de pobreza del antiguo puerto alegraba a todos con sus ritos, su guitarra, y sus canciones.

Cuando llegaron El entonaba una tristísima melodía de sonidos sin sentido, pequeños ruidos y notas desgarradas. Una canción más que atípica dentro de su usual repertorio de aires italianos.

Contrariamente a todas las presunciones no se resistió. La más inexperta de las parcas hubiera bastado para llevarlo. Un ejercito inútil es también un ejercito vencido.


Finalmente, después de un rato de deambular perdidas, se alejaron con la misma lentitud y patetismo conque habían arribado. Al principio no emitíeron sonido. Más tarde empezaron a cuchichear otra vez.

Hablaban sobre el Unicornio.



· CORNADA


Tu capote paraguas de verano
tan bueno para sol o para lluvia
dibuja en las plaza de las bancos
palabras con sabor a Dios profano

Gorditas, agraviosas, buen mocitas,
calientes, redonditas, implacables.
El "Cedon" que ya no esta las regurgita,
yo las devoro sin probar bocado

Y no fue amor lo que rompió el hechizo,
ni la luz del día,
ni los nuevos arrabales

Fue tu cuerpo:
recortado, regalado;
escondido, pero con todo al aire.


El aguacero, la humedad, las balas mustias
recuerdan el creer de los cristianos
El dinero, la pasión, lo interrumpido
imponen a tu rojo vestir inacabado

¿Y ahora quien torea al destino
que siempre se oculta en lo terrible?.
¿Quien limpia los pecados herrumbrados
por este son de catorce duplicado?

Por este haber amado a quien tenía dueño,
a quien me juró por Dios y por el Diablo,
estar sola como luna en derribo

oteando el horizonte en pos de brazos
que la liberen del yugo de los justos
y la lleven hacia el fin de su camino.


· UNA BALLENA VERDE LLAMADA AXOLOTL


Hay que comer rápido, antes que la transformación sea inevitable.

A ver.......... creo que mi cara esta bien. No hay espejos donde verme, pero las formas que adivinan mis manos parecen ser las adecuadas: la nariz sigue respingada, los cachetes hundidos, los pómulos salientes, la frente angosta, la pera...... ¡¡¡¡oh no¡¡¡, la pera esta comenzando a cambiar. Ojalá no sea tarde. Pero bueno........ Parsifal esta peor que yo, todo su rostro se ha estirado. Sus ojos: inexpresivos; sus manos: de una sutilísima finura acaban en dedos y uñas cada vez menos humanas. Además, no si es por la poca luz que dan estas velas, juraría que ya el color verde esta comenzando a ganar su tez.



Siempre he odiado la concepción católica de los milagros. No puedo creer que un don o una bendición traigan aparejada la desdicha.

Ojalá Parsifal no hubiera vuelto. Me maldigo por desear la muerte de mi esposo pero hubiera sido mejor que descansara en el fondo del mar junto a su barco.
Parsifal era capitán de un buque ballenero. De cada dos años pasaba uno y medio en la mar siguiendo la interminable, incierta y peligrosa ruta de las ballenas. En el último viaje se enroló como tripulante un ominoso gigante negro, diezmado por tatuajes y cicatrices, llamado Tilak. Con 55 inconcebibles años _edad en que la mayoría estaba muerto o invalido_ había recorrido cada rincón del océano como arponero, transformándose en un mito que con solo pisar una nave hacía realidad sueños de acciones imposibles.
Tenia extrañas costumbres. Cada 25 o 30 días se hacía un tajo en su cuerpo arrodillado a babor y con la sangre hervía unas raíces que arrastraba, junto a su arpón, casi como único equipaje. Luego de un rato comía el alimento en ofrenda a su Dios.
Una semana después, mientras navegaban hacia las Américas, los sorprendió una tormenta. De 80 marineros solo quedaron 7 a la deriva en una chalupa.
Tilak, de pie, como si fuera inmune a la tormenta y las olas de 20 metros les hizo un tajo en el brazo y les obligo a beber su sangre mientras señala un punto invisible en el cielo oxidado por la lluvia y los relámpagos. Milagrosamente llegaron a la costa. Maldigo el día que los hallaron.



¡¡¡¡¡¡¡ Y Jeremías¡¡¡¡¡¡¡ ¡¡¡¡¡¡ Y Dorotea¡¡¡¡¡¡¡¡¡. ¡Hermanos míos¡; tan flacos y buen mozos que eran y ahora tan gordos, con esa cara redonda, casi blanca........... y con ese olor a cerdo.

Bueno, por suerte falta un instante, solo hay que esperar que no quede nada de sangre, que se cocine a su punto justo, tragárselo rápido y salvarse nuevamente......... pero..........¡¡¡¡¡¡Dios mío¡¡¡¡¡¡ La niña, el rostro de la niña¡¡¡¡¡¡

Con ella cabizbaja, dentro de este cuarto tan poco iluminado no la había visto. ¡Claro, ella es más débil¡. Es horroroso, ya no podrá volver.



Tilak les mostró que en el cielo Austral había un animal ominoso que los guiaría de por vida, siempre y cuando le rindieran pleitesía. Mi esposo dice que el firmamento es diferente allá en el sur que en el norte y que, efectivamente, las estrellas se organizan en forman de reptil.

Años atrás, justo en el medio de una enorme epidemia en que la tribu sangraba por cada orificio de sus cuerpos, un animal desconocido llegó a la aldea de Tilak. El animal, un lagarto, habló y bajo el juramento que lo seguirían por la eternidad detuvo la epidemia bebiendo la sangre de los enfermos.





-No comas Jael, no comas. Dejá que te lleve rápido. Le dije mientras le detenía las manos
(las patas)
con las mías.
Parsifal, Dorotea y Jeremias engullían sin parar.
Tienen suerte, se ha detenido. La maldición les ha dado un poco más de sufrimiento



Una noche de luna llena el animal consideró cumplido su cometido y murió. Luego, a medida que el astro fue menguando, empezaron a verse en el cielo estrellas tomadon su apariencia en una nueva constelación.
Desde entonces, en las noches de plenilunio, toda la tribu empezó a sufrir fuertes puntadas que sólo se detenían cuando bebían de su propia sangre. Si no lo hacían a tiempo y en cantidad se transfiguraban en animales Lagartos, peces, perros, panteras, gacelas; cada quien se alteraba en un animal esclavo de su personalidad. Con el tiempo la curación evolucionó hasta su punto más efectivo: aquel de mezclar la sangre con raíces, hervirlas y comer todo aun tibio.

Tilak les había permitido vivir pero los había atado a una dolorosa obsesión que los convertía a ellos, y a la sangre de su sangre en animales.



Mejor no pruebo bocado...... mejor me voy con mi hija. ¿¡Si no quien la defenderá?¡. Total no duele tanto como dicen.
¿Me pregunto en que me transformaré?; ¿cuál será el animal que me llevara en su anatomía?; ¿seré simplemente una bestia y pensare como tal o estaré enterrada viva condenada a moverme lucidamente entre seres insensibles?.

La niña es claramente un gato.

Espero que la bestia que me toque en suerte sea fuerte y tenga garras para así poder defender a mi familia.





· RADICALES Y CONSERVADORES

I

-¿Abuelo, vos lo mataste?.
La pregunta salió sola. Yo estaba, arriba de la patineta, dele que te dele dar vueltas por el patio; Juan, pese a no hacer ni un gesto, se sorprendió un poco cuando la escuchó.


No soplaba una gota de viento. Era la hora de la siesta y si uno se quedaba quieto se oían los gusanos comiendo las hojas de parra. Lo único que cortaba el silencio eran los heladeros en bicicleta que rompian la siesta de los mayores con sus gritos (y con los nuestros que los despertábamos pidiendo plata para comprar helados que solo eran de crema o limón, y que ellos sacaban de unos raros y amorfos recipientes de telgopor entre las brumas del hielo seco).

La patineta era angosta y de madera; estaba pintada con unas rayas finitas amarillas y rojas; en la punta tenía un topecito de acero para que no se lastimara cuando golpeaba a alguien. Fue una de las primeras de la generación de los animales voladores. Sería el ´73 o el ´74, y si algo me encantaba era andar por las calles de la ciudad con mi juguete extraño y peligroso. A la siesta como no me dejaban patinar en la vereda por las insolaciones veraniegas (con el posterior vaso de agua helada en la coronilla para curarlas) andaba por el patio de baldosas de mis abuelos. Juán se sentaba bajo el parral sin uvas y se quedaba horas conmigo, leyendo y cercenando el diario. Tenía varias carpetas con recortes, la más gorda era la del asesinato de un tal Santilli. Supongo que ver la foto del cuerpo tirado en la puerta de la Escuela Nro 6 y observar a mi abuelo enterrar, cerca del palomar del fondo, algunos libros junto a una vieja 38, me hizo preguntarle sin pensar.

-¿Abuelo vos lo mataste?.


Todos tenían palomar en el pueblo, bah no todos, pero sí mis abuelos, tíos y muchos de los vecinos. En verano casi no había carreras, solo alguna especial desde Mar del Plata o Rosario. Lo bueno empezaba en el otoño y duraba hasta el fin de la primavera. Los viernes o sábados encanastabamos las mejores palomas y las llevábamos a la sociedad colombófila que se encargada de subirlas a un camión o un tren y enviarlas bien lejos. Siempre se calculaba, para largarlas, que la hora de llegada fuera alrededor del partido de fútbol de primera del domingo. Así, subidos a los techos, escudriñabamos el cielo en pos de las palomas, mientras escuchabamos a todo volumen, en radio Rivadavia, al gordo Muñoz. Alguna que otra vez ganamos; pero el día más feliz fue cuando salimos victoriosos en la carrera de los cuatro puntos. Se mandaban palomas a Mar del Plata, San Luís, Santa Rosa y Santa Fe. El primero que reunía una de cada lado ganaba. Era una competencia casi imposible y lo que puso más contento al abuelo fue que mi tío, al que quería poco, salió segundo.


Mi casa, la de mi tío y la de mis abuelos estaban juntas, en verdad eran tres terrenos a los que nunca le habían hecho las paredes divisorias. Fue una tardecita, en que cazaba mariposas con una rama de plátano joven que había arrancado de la calle que vi a Juan hacer el pozo y enterrar las cosas. A los dos o tres días apareció al lado del palomar una pequeña plantación de tomates. Los regué durante un par de semanas, con la esperanza que crecieran rápido, que las ramas subieran por las cañas guías y arrastraran a la superficie el revolver.


-¿Qué?. ¿A quien mate....?.
-A Santilli, ese del que todos hablan.

Santilli fue un caudillo conservador dueño del pueblo. Había sido, intermitentemente durante 25 años, intendente y diputado provincial. Lo habían matado a la vuelta de casa, hacía cerca de medio siglo, un domingo de elecciones de octubre que había funcionado de texto de fundación para que el pueblo se transformara en ciudad.

-Dejate de decir pavadas.

Paré de dar vueltas por el patio y me fui a casa. Me senté en el fondo bajo el jacarandá que 20 años después cortaría porque secaba el cesped y me puse a ver la mansión.

La residencia Santilli estaba en el punto más alto de la ciudad. Aunque ya no se veía desde todo el casco céntrico porque para la época empezaban a aparecer los primeros edificios, la construcción era perfectamente visible desde donde yo estaba. La mansión marcaba la división entre el centro y los suburbios. Se contaba que por las noches, en la oscuridad del porche, el caudillo se sentaba a fumar y observar sus dominios. En las mañanas desde su habitación podía ver con claridad la isla, el Paraná de las Palmas y la gente entrando por cientos al "Frigorífico Inglés".

El Frigorífico había dejado de funcionar alrededor de 1953, pero en su época daba de comer a casi todo el pueblo. Siempre que íba a pescar con mis amigos lo atravesaba para cortar camino y llegar más rápido al río. Solo quedaban las paredes. Era raro. En 20 años de no usarse se había caído a pedazos, en cambio la casa estaba casi impecable luego de 50.

La residencia de Santilli era nuestra "Casa Usher", nuestra "Mansión de los Mastern". Nadie la había vuelto a habitar desde que habían matado a Don Luis. Estaba ahí, sola, despintada, con los postigones rotos, el pasto alto y los primeros escombros formándose a sus costados. Pero estaba, pese a todo esto, intacta. Nadie hablaba de ella en voz alta pero todos la observaban. Mi padre se sentaba en el patio de casa a tomar cerveza y varias veces le adiviné una mirada de soslayo hacia ella. En verdad todas las casas del centro tenían un porche o un patiecito desde el que uno podía sentarse a verla Esa tarde la miré por primera vez con ojos de adulto y recordé que años después entraría a ella para romper mis temores infantiles e intentar convertirme en hombre.


-¿Y entonces porque escondiste el revolver?.
-¿Que??????.
-El revolver, al lado del palomar.
-Yo no escondí nada al lado del palomar.


El pueblo era, en los ´20, un puerto de prostitutas, cabarets y guapos pendencieros. Ya se llamaba igual que el 3 veces intendente. Pero no es que le pusieron el nombre después que se murió, como algunos creen; en verdad se llamaba "Colonia Santilli", en honor a su abuelo que había fundado allí una colonia de inmigrantes italianos.

Era un lugar bastante inseguro. Y aunque en ese entonces estaba a años luz de Buenos Aires se la comparaba con la peligrosa Avellaneda, por lo cual "Don Luis" tenía un largo séquito de guardaespaldas. El más famoso de todos era "Tito Izquierdo".

"Tito" se llamaba así porque era zurdo para todo menos para disparar. Había venido de la mismísima "Avellaneda" porque allá todos se la tenía jurada y no podía trabajar. Para él ser guardaespaldas del capo del pueblo era un juego que la daba plata y mujeres gratis. Independientemente era un excelente esbirro, le temían tanto que en las calles ni lo miraban a los ojos.

Por eso fue tan extraño que ese domingo fuera tan fácil dispararle a Don Luís en la puerta de la Escuela Nro. 6.



II

Uno o dos días después me levanté muy temprano y con mis padres aun durmiendo me fui a jugar al cañaveral que había en el terreno de atrás. Me metía entre las cañas para llegar rápido al caribe y poder así encontrarme con mis camaradas Carmaux y Wan Stiller.

Fue Carmaux quien me indicó que venían ruidos desde el otro lado del mar. Era mi abuelo que sacaba los tomates, desarmaba las cañas en cruz por el que subían las guías y cavaba en la tierra.

-Fuiste vos verdad.... y fue acá, a la vuelta, en la escuela a la que me van a mandar?.
-Te voy a decir esto una sola ves y después no hablamos más del tema. Yo estaba, pero no hice nada.


Resulta que ese domingo se votaba. No era como ahora. Votaban solo los hombres y solo por Santilli. Los radicales eran fuertes en muchos lugares del país, pero en "Colonia" eran poquitos y estaban escondidos. No había ese domingo ni una sola boina roja en las calles. Ellos querían cambiar eso, no que dejara de haber fraude, si no que el fraude fuera radical. Trajeron 5 pistoleros desde la capital que se mezclaron entre la gente. Llegaron a las 8 de la mañana y esperaron pacientemente a la entrada de la escuela hasta las 12:00. Al mediodía llegó una caravana de 5 Ford "T" repletos de gente con revólveres en la mano. En el auto del medio iba "Don Luis". Ni bien se bajo le dispararon. Por alguna razón "Tito Izquierdo" no estaba. Para cuando se dieron cuenta y empezaron a contestar los tiros el caudillo que usaba protector antibalas, estaba medio muerto. Una de los proyectiles le había entrado por la costura del chaleco. Murió desangrado, tirado en la la puerta de la escuela. Juan que estaba entre la gente, salió corriendo y se metió en su casa cruzando por sobre los techos ya que la calle era un infierno de tiros, corridas y gritos. No había visto nada. Apenas al caudillo en el suelo. Eso era todo. Punto. Había ido a votar porque sino a él, que nunca se había metido en política, no lo dejaban trabajar en el frigorífico.

Le creí. Lo que más me gustaba de la historia era que todo había pasado en la escuela a la que iría en unos años y donde aprendería a jugar a las boliyas, las payanas, las figus y, mi preferido, el duelo de trompos. Hacíamos un gran circulo en la vereda con tiza robada del salón. El duelo a muerte consistía en dos trompos girando enloquecidos y golpeándose entre sí. El que era expulsado del circulo o quedaba horizontal perdía. Soñé por semanas con un trompo de madera que aun no tenía, bailando sobre un charco de sangre en un único duelo onanista.


Un par de fines de semana después hubo una carrera de entrenamiento y mi tío ganó. Era una carrera de palomas especial que se llamaba "Don Luis Santilli" en honor al natalicio del cuatro veces diputado, por lo cual el tema del caudillo salió naturalmente en la conversación que mi padre y el tío tenían en el fresco del patio, bajo el horizonte de la mansión. Yo me hice el canchero y les conté de los pistoleros.

-Que va- dijo mi tío, se río y detalló otra versión.

"Tito Izquierdo" ya estaba viejo. Había venido acá porque en Avellaneda era boleta en cualquier momento. La noche anterior se quedó, como casi siempre, con una puta del cabaret de la calle 25 de Mayo. Si, la calle de los naranjos, la de la canción de las promesas vanas de un amor que se escaparon en el viento...... Bueno, la noche se estiró hasta pasado el mediodía porque Tito sabía que a Santilli lo mataban sí o sí y no debía estar ahí. Los que organizaron todo y dispararon fueron el "loco" Aval _el diputado_, el "doctor" Desbú _que despues fue intendente de los milicos_..... y otros radicales que andaban por ahí. Lo mataron a cara descubierta, los vió todo el mundo pero nadie declaró nada. Los guardaespaldas que lo acompañaban, que es verdad que eran muchos, dispararon algunos tiros al aire para disimular y lo dejaron morir. Ya para esa época nadie lo quería más, era un hijo de puta. A los que lo cuidaban le dieron unos pesos, algún puestito, y miraron para otro lado. A "Tito Izquierdo" tambien le dieron plata; igual, unos meses después, lo encontraron flotando cerca del puerto con 20 balazos en el cuerpo. Lo mataron los milicos que para esa época ya gobernaban el país y que en la Colonia, que tenía un Arsenal de Marina cerca del rio, habían organizado todo con los radicales. Igual el tipo era un mal bicho. Se hizo la casa esa con todo lo que robó. Es una replica en escala del palacio de Versalles; los materiales vinieron de Francia. Estuvo bien que lo mataran.



III

En el ´76 murió mi abuelo. Cuando lo velaron vestía traje con chaleco, unos zapatos de charol brillantes y un raro sombrero colorado. Había ido a otros velorios y la gente siempre llevaba mortaja, nunca sombrero. Mi abuela Aída me explicó, sin dejar de llorar, que no era un sombrero, era una boina. Mi abuelo había sido radical hasta los "tuétanos" _esa palabra fue la que uso_ y siempre que pudo y lo dejaron se la paso dentro de un comité radical.



-¿Abuelo porque no me dijiste que lo mataste?. Hubiera estado orgulloso.






· MONET


TELEVISION: Vida y obra de Claude Monet en "Pintores" el nuevo programa de Joan Steiner

AUTORRETRATO

La popular animadora intenta, en su primer ciclo serió, un fresco de los principales pintores de la historia con algunos aciertos estéticos pero con un ombliguismo en que preocupa solo el (auto) reconocimiento.


Con Joan Steiner inmóvil, en tiempo real, vestida con un dramático Kimono rojo _imitando en cada detalle al cuadro "Camille Monet con traje Japonés"_, comienza la 1er entrega del ciclo "Pintores". Programa con aire por el canal estatal y auspicio de la Pepsi Cola con el cual la célebre animadora chimentera intenta encontrar el reconocimiento que los críticos le niegan.

La apertura de títulos, con la ex vedette posando para un óleo del pasado, es algo más que una referencia al cine de Godardt y Van Sant, pero está realizada con tal nivel de preciosismo visual que tienen que pasar unos instantes para que uno se de cuenta que no está viendo el cuadro sino una copia. Desatando en el mismo inicio del envío una discusión ética que, abrevando en Humberto Eco, hace preguntarse si la copia es mejor que el original.
En principio, el abrir de esta manerala emisión, fue una decisión bastante discutible ya que la puesta hace eje en la figura y esencialmente el rostro de la animadora (cosa que destacan aun más los lentos pero persistentes movimientos de cámara) mientras que en el cuadro la atención del pintor se centra en la luz, el kimono y la pared plagada de abanicos más que en la modelo en sí. Por otra parte, ¿por qué no elegir otra obra teniendo en cuenta que este no es de los cuadros más distintivos de Monet?. ¿Por que no usar, "La esquina del estudio", "La Terraza de San Andrés" o quizás "Marguerite Lecadre in el Jardín" si lo que se quería era hacer una puesta solo con la señora (o señorita, parece que se ha divorciado de nuevo) Steiner.

En cuanto al pintor en sí se lo trata de sintetizar (un poco a la fuerza) en lo que a juicio de la producción serían 8 de sus obras más representativas, y asombra ver a la misma Joan en, por ejemplo, la ciudad costera de LeHabre, donde se crío Monet, filmando exteriores.
Hacia el final del programa la animadora (hablando un impecable francés) se entrevista con la tataranieta del pintor impresionistas quien en el medio de la charla abré un arcón de recuerdos (no imaginario, si no real) con cartas, juguetes, fotos, pequeños óleos y un increíble kimono Japonés rojo con filetes de oro. Es en ese momento que la continuidad del programa termina y empieza un fuera en escena donde se puede ver a Joan en ropa interior, preparándose para probarse el kimono, espléndida a sus 40 años, dejando en claro que todo lo que se dijo sobre las estrías de sus embarazos y la cirugía de senos que casi la llevó a la muerte fue mentira (o al menos solo una parte más de su extravagante pasado).
Por último pasamos a la que parece ser la misma toma, en tiempo real, que abrió el programa solo que lo que ahora vemos son los títulos de cierre. Pero la escena se extiende, la cámara se acerca y resaltan mucho más las pequeñas imperfecciones: un pliegue del vestido que cae, la cada vez más pesada respiracion de Joan (el kimono era obviamente incomodo y pesado), el temblor de sus labios, un par de cabellos que se escapan del rodete y caen sobre su frente, una gota de sudor resbalándole por la cara y corriendo el maquillaje blanco.
Así, con ese cambio (ex profeso o no) de la puesta en escena se muestra, casi descaradamente, el artificio. No es un programa de pintores es un programa de y sobre Joan Steiner que podría hablar sobre cualquier cosa que se considerara bueno para cambiar su perfil a uno más instruido, dejando de lado el de chica rápida y sin ética (aunque adorada por millones, no olviden que su programa de chimentos de la tarde midió durante años mejor que ninguno de esa franja y que su comedia musical revivió la calle Corrientes).

Todo esto no es malo de por si. El problema es que por más que 5 millones de personas hayan escuchado la palabra Monet durante una hora, el artista queda en segundo plano. Con Joan en el centro del programa se vacia de contenido al pintor, a su estilo, ya que para él lo importante era la luz no el modelo, justo el revés de lo que plantea el ciclo, filtrando así la creencia que la copia es mejor que el original.

Pero bueno, esto es lo que la señora Steiner buscaba.